Hace poco un amigo me pidió que le contara el motivo que me llevó hasta África a hacer voluntariado, con la finalidad de publicarlo en una página web destinada a encontrar nuevos voluntarios, y así mismo, encontrar patrocinantes para dichos voluntarios; a continuación les contaré eso que le conté a él.
10 de Octubre del 2010
Podría comenzar diciendo que mi nombre es Giuliana Ippoliti Bandes, tengo veinticuatro años de edad, soy de nacionalidad venezolana y me licencié en Estudios Internacionales en el mes de Noviembre del año pasado.
Podría acotar también, que siempre me he caracterizado por tener una visión muy idealista de la vida. Soy una mujer positiva que procura buscar siempre la manera de entender las causas y azares del mundo, sin enfocarme, o mejor -para decirlo diferente- sin enfrascarme en los pesares que obligan a muchas personas a resignarse con aceptar que el mundo nunca va a cambiar y que no es posible ganar esa batalla ancestral contra el mal; ¡Sí! ese mal que proviene de la mano humana, de la mente humana, que sabe como destruir construyendo y que conoce muy bien esos teoremas de hacer dinero a través del sufrimiento ajeno. Por ello, al parecer sin que nadie se diera cuenta, el hambre se convirtió en el negocio del hambre, las enfermedades en el negocio de las enfermedades, la pobreza en el negocio de la pobreza y la guerra en el negocio de la guerra. Y fue por esa razón, que algunas personas se convirtieron victimas y otras en victimarios, dejando así un espacio vacío (pero jamás de olvido) para aquellos que decidieron llenarlo ayudando.
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| Fotografía de Carlos Seantis |
Por esta razón, y a pesar de que “podría” comenzar a escribir estas líneas como lo hice, prefiero dirigirme a ustedes de la siguiente manera:
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Siempre he tenido la convicción de que al escribir cualquier documento con el que desees dirigirte a un “publico”, debes procurar comenzar con una frase de impacto, es por eso, que les quiero invitar a reflexionar sobre la siguiente afirmación.
“Porque el mundo puede ser un mejor lugar para vivir”
Sí, para vivir, no para existir.
Cuando en enero del presente año decidí hacer trabajo voluntario en África, procuré emitir para mí misma una reflexión que tuviera la fuerza suficiente para ayudarme a afrontar cualquier dificultad que se me presentara en el camino, y aún más, para ayudarme a entender el porqué de esa necesidad que yo sentía de ayudar a los demás.
Nunca se me ocurrió que podía ganarme un espacio en el cielo por hacer lo que hago, y lo menciono ahora, porque al parecer, eso es en lo primero que piensan las personas que me conocen y saben que estoy en un orfanato de Kenia haciendo trabajo voluntario. Tampoco vine pensando que podría cambiar todo lo malo que conocería estando aquí. Yo sé perfectamente que los superhéroes están en los libros y películas de ciencia ficción, y que, la realidad -por más idealista que yo sea - es otra. Ni siquiera procuré viajar con la finalidad de transformar la realidad en la que vivían los treinta y dos niños del Orfanato Happy Home, ya que las costumbres y la cultura, son patrimonios tan indelebles en el ser humano, como la tierra es al territorio que conforma un país.
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| Fotografía de Sebastiao Salgado |
Vivir como como un verdadero ser humano. Vivir como persona. Vivir viviendo. Vivir soñando.
Pero...
¿Qué significa vivir? ¿Qué necesitas para vivir? ¿Es posible hacer del mundo un mejor lugar para vivir?
Hay quien dice que si todos los seres humanos tuvieran la devoción de aportar un granito de arena para enaltecer la palabra bondad y sensibilizar el significado mismo de SER humano, se podría generar una realidad muy diferente de la que hoy todos nosotros conocemos, y yo creo en eso. En los pequeños cambios, los pequeños resultados, y creo que esas pequeñas variaciones en las personas, representan el verdadero punto de impacto. Entonces, y a lo que me refiero es que, si de verdad se tiene el deseo de ayudar a los demás sin esperar nada a cambio, se debe procurar que ese cambio no absorba todo aquello por lo que trabajas, todo aquello en lo que crees, todo aquello que eres.
Desde que estoy haciendo trabajo voluntario en Happy Home he sido testigo de cómo he evolucionado yo estando con los niños y cómo han evolucionado ellos estando conmigo; nosotros, ninguno, somos los mismos.
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| Jackie |
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| Irene Kavere |
Aprendí, que aún sin tener nada puedes ser feliz, que la fe es el mejor escudo contra los males y pesares, y que siempre, en la adversidad, habrá alguien dispuesto a ayudarte.
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| Night y Afandi jugando subi y baja con un trozo de madera montado en una piedra. |
Sin embargo, -y quiero ser muy clara en la siguiente reflexión- cuando se tiene el deseo de ayudar al prójimo, se debe tener en cuenta eso de lo que les he venido hablando con respecto a ayudar a mejorar “el vivir”. Me explico: Probablemente muchos de ustedes sabrán que Kenya es un país situado al Este de África, donde más de la mitad de la población vive –sobrevive- con menos de un dólar al día; Es un país que presenta altos incides de personas con VIH, y que, un gran número de estas personas son niños, quienes probablemente no llegarán –siquiera- a la adultez; Es un país con altos índices de inflación, cercado por conflictos sociopolíticos que de alguna manera han respaldado lo actos de corrupción con los que se enaltecen algunos políticos de “primera categoría”, es un país en el qué las personas que no viven en las grandes ciudades deben abastecerse con agua de lluvia o de ríos, la cual no es procesada, y por ende, suele causarles ciertas enfermedades, es un país asechado por la Malaria en todas sus categorías, pobre, necesitado y a veces, podría decirse que, abandonado. Pero las cifras son cifras, el hambre, el dolor y la necesidad NO se miden con cifras porque los números no tocan corazones; los problemas hay que sentirlos, hay que vivirlos, para así, poderlos entender.
Es posible que algunos sepan que la parte del ser humano más necesitada de motivación es el espíritu. No se trata de ayudar en lo material solamente. Es decir, no se trata de donar útiles escolares a una escuela, se trata de ir a la escuela y enseñar. No se trata de dar dinero a quien lo necesite, se trata de enseñarle a trabajar. No se trata solamente de regalar algo, se trata de enseñar a cuidar. Por eso, como no todos pueden dedicar su vida a esta labor, usted que me lee, usted que quiere ayudar; puede contribuir a que muchas de las personas que han decidido ocupar el espacio de quienes desean ayudar directamente a los que pocas veces son escuchados, tengan la posibilidad de hacerlo.
Una vez se le escuchó decir a Nelson Mandela que “La educación es el arma más poderosa que puedes utilizar para cambiar al mundo”, yo parto del mismo principio.
Ayudar a existir es dar y olvidar.
Ayudar a vivir es dar y enseñar a recordar.
Recordar que está en tus propias manos cambiar todo lo que sea necesario para alcanzar el bienestar.
Mi lema es enseñar, mi lema es creer que es posible.
Giuliana Ippoliti Bandes-Venezuela.





2 comentarios:
Amen linda frase... inpiradora y motivadora.. adelante amiga que Dios te bendiga ricamente en tu vida de servicio abnegado por amor al projimo... un grande abrazo... en Jesus Charlie.
Bonitas palabras Jesús, muchas gracias!
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