martes, 28 de septiembre de 2010

¿Qué con la esperanza?


Quizá esté equivocada, pero sé que probablemente la mayoría de las personas que lean el título de la siguiente nota pensarán en primera instancia, que he querido dedicarle estas líneas a esa bondadosa sensación de esperar paciente por un futuro mejor.
Yo, por el contrario, cuando decidí escribir sobre la esperanza, la primera palabra que se me vino a la mente fue: Cambio.
Y con esta palabra, un montón de preguntas con respuestas absolutamente relativas, comenzaron a desvariar en mi cabeza.
¿Qué es el cambio? ¿Qué significa cambiar? ¿Son siempre buenos los cambios? 
Y, también pensé, en la siguiente palabra: Espera.
No sin luego preguntarme:
¿Cuán bueno puede ser para una persona pasarse la vida esperando algo?
Cuando uno intenta buscar en google el significado de la palabra “esperanza”, puedes encontrar páginas web con los siguientes mensajes:
“La esperanza no es fingir que no existen los problemas, es la confianza de saber que estos no son eternos, que las heridas curarán y las dificultades se superarán”
Pero… ¿Qué pasaría si no es así? ¿Qué pasaría si se nos va la vida entera esperando que todo mejore?
En África hablar de esperanza es hablar de fe, y la fe, créanme, es la regente de la vida de los ciudadanos que habitan esta tierra “negra”, tan inmensa y hermosa a la vez, tan pura y bendita, tan carente... Tan llena de esperanza.
Podría escribir la siguiente afirmación: “La gente que espera”.
Y darles unos segundos para que reflexionen al respecto…
                                                                                                              ***
¿Listo?
Ya yo me lo pensé bien, y me parece cruel. ¿La gente que espera qué?
Podría decirles algo sobre la esperanza cuando está en las manos de las personas procurar el cambio. Por ejemplo, cuando alguien desea tener una casa más grande, o un carro nuevo, cuando alguien desea viajar al extranjero, o montar un negocio… Cuando las condiciones del lugar (País, Estado o Pueblo) donde vives se prestan para que tú esperanza algún día deje de ser deseo y se convierta en realidad… Entonces, la esperanza podría ser mera motivación para procurar un cambio positivo en la vida de quien así lo desea. 

Sin embargo, en muchos casos no es tan cuento de hadas como escribí en el párrafo anterior… A veces, la gente se aferra a imposibles; otras veces, el deseo que se siente por algo, no te permite ver otras posibilidades; y así, un montón de paradojas asimiladas únicamente con el resultado insensato de volver infelices a los sobrevivientes.
Pero, en otro caso.
África
¿Qué con la esperanza?

¿Qué significa vivir esperanzado en un país como Kenia?
Irte a dormir soñando que mañana el día será diferente, que vendrá alguien, y sin ningún interés en particular, te dará comida. Qué por algún motivo, Dios enviará a un alma caritativa que tomará al hijo necesitado y lo llevará a un país desarrollado donde podrá tener un mejor estilo de vida. Qué, de la nada, recibirás ayuda monetaria para solventar cualquiera que sean las carencias que te impiden abandonar esa fechoría que a algunos, les gusta llamar esperanza.
Y sí, no estoy de acuerdo con hablar de esperanza en un continente como África.
Me parece injusto que la gente se aferre a un imposible, a un mañana mejor, a un futuro diferente… Me suena a blasfemia, cuando la iglesia eleva plegarias de esperanza por un pueblo pobre que no recibe más que eso, plegarias. 
Tal vez, para la gente aquí sea algo diferente, porque ellos tienen la necesidad de creer en Dios, de rezarle, de saber que son escuchados y que el hambre, el SIDA, la malaria o alguna guerra étnica, no les darán el pase gratuito a esa otra vida, que por cierto, otros cuantos se esperanzan con tener.
Siempre he dicho que la gente tiene la necesidad de creer que existe un alguien superior, que les escucha y les puede ayudar, y he aceptado que en circunstancias especiales, ese “alguien” no es exclusivamente un ser divino… He ahí, el por qué de tanta guerra en el mundo. Porque, por ejemplo, cuando un pueblo comienza a adorar a un líder con la esperanza de que este les brinde un mejor porvenir, la mayoría de las veces, esas mismas adulaciones terminan con sangre.
No es fácil poner tú esperanza en las manos de otra persona, pero, es aún más difícil, poner tú esperanza en tus propias manos sabiendo que -muy probablemente- será imposible procurar un cambio.
Y quizá esté bien –eso de esperanzar a la gente diciéndole que un día, quién sabe cuándo, todo será diferente- yo no lo sé, lo que sí sé, es que me parece absolutamente atroz.
Pero, por otro lado…
¿Y la gente que acepta?
Esos que saben que no tienen posibilidad alguna de cambiar, que saben que han nacido pobres y morirán pobres; los saben que su calidad de vida no mejorará; los que aceptan su mundo tal y como es, los que agradecen a Dios por estar vivos, por respirar y tener lo suficiente para sobrevivir día tras día… Esos, ¿Son acaso peores seres humanos por no soñar imposibles? ¿Son frustrados por conformarse con posibles? ¿Son extractos de ausencias? ¿Son paradojas de existencia? ¿Son extraños? ¿Son humanos?   
Buscando en google también encontré lo siguiente:
“Aunque vivamos en una mansión de cuarenta cuartos, rodeados de riquezas y siervos, o luchemos mes a mes para pagar el alquiler. Tenemos el poder de estar totalmente satisfechos y vivir una vida con verdadero significado”
A veces, cuando nos creemos tan acertados en nuestros razonamientos, deberíamos detenernos un instante a pensar en los demás. Pero ojo, no en esos otros que tenemos al lado, no en tus amigos o en el vecino; me refiero a los demás, a los otros compatriotas que conforman junto a ti, eso que se conoce como la raza humana. Sí, esos que se encuentran a miles de kilómetros de ti, esos de culturas diferentes, esos de piel diferente, esos mismos a quienes ignoras. 
Y quiero, de verdad quiero, analizar el fragmento del párrafo que conseguí en google.
A ver:
Masión propia o casa alquilada… en el caso especifico de Kenia, algunas personas no tienen casa, algunas otras, tienen casas hechas de bolsas plásticas o de barro. Pero, un momento, en Venezuela también, así como en muchos países latinoamericanos, africanos, asiáticos, y, en ciertos casos especiales en EEUU y Europa.
Ajá...
“Contar con una vida con verdadero significado”
Quién sepa cuál es el verdadero significado de la vida, le ruego, por favor, que me deje un comentario en esta entrada explicándomelo. Trabajar, casarte y tener hijos… No es una opción.
¿Cuál es el verdadero significado de la vida?

A ver quién me ayuda a entenderlo.
 

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