martes, 31 de agosto de 2010

La van


Cuando volvíamos del Maasai Mara, comenzó a llover fortísimo, y eso hizo que el camino, que ya de por sí es una verdadera locura, se tornara aterrador, y créanme, no exagero.

                                          Este tipo de Van Toyota son conocidas como MATATU en Kenya.

La van comenzó a deslizarse sobre la tierra (porque el camino no está asfaltado, y la tierra se asimila mucho a la arcilla), supongo yo que fue porque los cauchos no estaban en la condición optima para su funcionamiento, aunado esto al pavimento escurridizo.
Las belgas con las que fui al Safari, estaban muertas de miedo, y yo simplemente me quedé sin palabras, me imagino que, como buena mala católica, recé -o mejor dicho- imploré, a Dios no morirme tan lejos de mi hogar (que no es mi casa sino mi familia). Recuerdo que una de las muchachas le dijo a Salim (el conductor del carro, quien, por cierto, es musulmán) que por favor nos detuviéramos hasta que la lluvia cediera un poco, Salim se limitó a responder que ellos sabían muy bien cómo manejar sus carros en ese tipo situaciones, a lo que la belga alegó que se trataba de nuestras vidas y que detuviera el carro.
Con las belgas que me dejaron irme de Safari con ellas :)

Finalmente acordaron que Salim bajaría la velocidad (porque eso sí que tienen los kenyanos, ellos viven muy a lo Hakuna Matata pero cuando se montan en un carro parece que la vida dependiera de los minutos que utilicen para llegar al lugar de destino, como los camioneteros en Venezuela, esas actitudes nosotros las conocemos muy bien)   
En fin, sobrevivimos a la aventura que se presentó dentro de la aventura en sí misma.    

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