Tal vez no lo he comentado todavía…
En África comen muchísimo.
Ellos dicen que se debe a que tienen la obligación de caminar largas jornadas para poder alcanzar los objetivos que se han planteado en el día. Y es verdad, el africano camina mucho, se despierta muy temprano en la madrugada, trabaja la tierra, crea alimento, construye alojamiento, y viste el día de un senil esfuerzo heredado de sus antepasados.
Ahora puedo entender por qué comen tanto, trabajan mucho, no tienen maquinarias, y el sol, en cierto momento de la tarde, puede ser absolutamente inclemente.
Pero, -como dicen en mi pueblo, siempre existe un bendito pero- yo, venezolana de nacimiento, con raíces italianas que alojan en mi cuerpo una insaciable tendencia a la gordura, no trabajo tanto como ellos, sin embargo, pretenden que coma la misma cantidad de alimento que ellos… de dos a tres platos de comida en la noche, y yo, no puedo.
Sí, estoy engordando en África, igual esta no es la primera paradoja que me presenta la vida, pero me preocupa no por cuestiones estéticas, o tal vez si, para quién me conoce sabe que recientemente rebajé un montón de kilos, y la verdad, se siente bien estar así… Por otro lado, la ropa, tampoco es que tengo muchísimo dinero para comprar nueva vestimenta. En fin, me preocupa.
Por eso, he decidido levantarme “temprano” (A las ocho de la mañana, cuando todo el mundo ya se ha levantado a las cuatro de la mañana) e ir a trotar en un camino que debe tener cuatro o cinco kilómetros de recorrido. Confieso que tengo menos de dos semanas intentándolo en ese camino (Antes solo trotaba en circulo en el mismo orfanato), y que, no he podido trotarlo todo, a veces, tengo que caminar para recuperar el aliento, igual no está de más decir que hace frio y me cuesta respirar (Otra paradoja, frio en África), para tratar de justificar un poco mi falta de compromiso mente-cuerpo (mi mete quiere terminar el recorrido trotando, mi cuerpo no puede)
Hoy, mientras trotaba (por cierto que cada vez troto más y camino menos) se me ocurrió la siguiente frase de motivación:
No pienses en lo que dejaste, ni pienses en lo que vendrá… piensa en cada paso que das.
Vive cada paso, siente cada paso, respira cada paso, concéntrate en el presente exacto y lograrás la meta.
Por otro lado, a veces, algunos niños que encuentro en el camino, se ponen a trotar conmigo, y, aunque no hablan inglés, me hacen disfrutar muchísimo más el recorrido.
Y les aseguro que encontraré la manera de de agradecerles por hacer más hermoso el camino.
ASANTE SANA!!!

No hay comentarios:
Publicar un comentario